Alki se estableció en 1981 durante una época de crisis en el País Vasco, cuando la juventud buscaba oportunidades fuera de la región. Cinco amigos decidieron unir sus esfuerzos para crear empleos cualificados y contribuir al desarrollo económico de la región. Ubicado en Itxassou, un pueblo alejado de la industrialización, el primer taller de Alki se estableció con un fuerte apoyo ideológico y económico, adoptando valores cooperativos que van más allá de lo puramente económico.
La empresa abraza una cultura militante, defendiendo el desarrollo territorial, la sostenibilidad, la equidad en la distribución de la riqueza y el apoyo a la cultura local. Su ambición es crear un proyecto tanto cultural como comercial que actúe como catalizador para el desarrollo del entorno, promoviendo la cooperación entre personas y empresas para ofrecer lo mejor a sus clientes. Además, apoyan y acompañan a individuos, iniciativas y proyectos que aportan valor y trabajan por el futuro del territorio.